Claude Monet pintó más de 250 obras dedicadas a los nenúfares, inspirándose en el jardín de su casa en Giverny. No es casualidad: esta planta acuática ha sido desde siempre un poderoso símbolo de pureza –ya que emerge en aguas fangosas–, renovación, calma y equilibrio, valores muy presentes en el simbolismo oriental y espiritual. Nenúfar Los nenúfares (Nymphaea) son plantas acuáticas perennes que habitan aguas tranquilas como estanques, lagos y charcas. Se reconocen fácilmente por sus flores flotantes y por sus grandes hojas redondeadas, también flotantes, conocidas como hojas peltadas. Existen dos grandes grupos de nenúfares: los rústicos, que soportan el frío, hibernan en invierno y son ideales para climas templados; y los tropicales, que no toleran las heladas, pero destacan por una floración más abundante y por sus colores intensos, especialmente en tonos azules y violetas. Su distribución es casi global. Están presentes en África –donde se originaron muchas especi...
Un blog de Iker Peña Hernández