En México son un ingrediente esencial del mole; en Europa, un toque crujiente en panes y ensaladas. Hablamos de las pipas o semillas de calabaza, procedentes de plantas del género Cucurbita, originarias de América.
Hoy en día, su consumo se ha globalizado, y China se ha convertido en el mayor productor y uno de los principales exportadores de este alimento tan saludable. Países como Paraguay también destacan en los mercados internacionales por su creciente papel exportador.
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| Semillas de calabaza |
Pero más allá de su origen y comercio, lo que realmente hace especiales a las semillas de calabaza es su extraordinario perfil nutricional. Son ricas en proteínas vegetales, grasas saludables (omega 3 y omega 6) y minerales esenciales como magnesio, hierro, zinc y fósforo. Su consumo regular puede aportar múltiples beneficios: ayudan a reducir el colesterol LDL (malo), favorecen una presión arterial equilibrada gracias a su contenido en magnesio, contribuyen a la salud cardiovascular y el triptófano que contiene estimula la producción de serotonina, ayudando a mejorar el estado de ánimo y a favorecer el descanso.
Además, son una opción muy interesante para deportistas, ya que aportan energía y nutrientes clave para la recuperación muscular. También destacan por su contenido en vitamina E y antioxidantes, que contribuyen a: retrasar el envejecimiento celular y proteger frente a enfermedades crónicas.
Eso sí, conviene recordar que, aunque son muy saludables, también son calóricas: aproximadamente 550 kcal por cada 100 gramos. Por ello, lo ideal es consumirlas con moderación.
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| Pipas de calabaza |
En la cocina son muy versátiles: pueden tomarse crudas o tostadas, añadirse a ensaladas, yogures o cereales, o disfrutarse como aperitivo saludable entre horas. Un simple puñado al día (unos 20-30 gramos) es suficiente para beneficiarse de todas sus propiedades.


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