La actriz Gemma Cuervo, recientemente fallecida, dejó a sus seguidores un último gesto de cercanía y lucidez. Apenas cuatro días antes de morir, compartió una carta profundamente emotiva que hoy cobra un significado especial. Su mensaje decía así: Nunca me gustó dar consejos. Siempre he creído en la libertad de cada uno para aprender la vida a su manera. Pero con los años una comprende algunas cosas. Queridos jovenes, vuestros padres un día decidieron traeros al mundo sin manual de instrucciones. Improvisaron, se equivocaron, sacrificaron muchas cosas, intentando hacerlo lo mejor posible. Amadlos. Entendedlos. No es fácil ser padre ni ser madre. Y queridos padres, no olvidéis que ser hijo también es difícil. Todos llegamos creyendo que el mundo es sencillo hasta que la vida nos enseña que crecer también duele. Hoy, a mi edad, miro hacia atrás y añoro a mis padres. Y al mismo tiempo a mis hijos y me pregunto en silencio si lo hice bien. Quizá todos estamos siempre...
Ya habré visto Thi Mai: rumbo a Vietnam (2017) un par de veces o tres, y siempre me detengo en la carta que la hija de la protagonista –fallecida, aviso de spoiler– escribe para adoptar una niña vietnamita. Es un texto lleno de amor y de un deseo profundo de dar lo mejor de sí: “ Me dirijo a ustedes con el fin de expresarles mi deseo de adoptar a una niña de su país. Tengo veintiséis años, un trabajo estable, y el sueño de formar una familia. Quizá es porque he tenido la suerte de crecer dentro de una pequeñita, no somos muchos, pero muy grande en cariño. Y quizá por eso también me gustaría poder darle una a alguien que no la tiene. Sé que seré una buena mamá para esta niña, porque yo he tenido la mejor. A mí la mía me enseñó que en esta vida hay que procurar devolver todo lo bueno que has recibido y, por eso, quiero darle a mi hija todo el amor, la seguridad y la felicidad que me dio ella a mí... y que me sigue dando...” . Cartel de la película Disponible en RTVE Play.