La actriz Gemma Cuervo, recientemente fallecida, dejó a sus seguidores un último gesto de cercanía y lucidez. Apenas cuatro días antes de morir, compartió una carta profundamente emotiva que hoy cobra un significado especial. Su mensaje decía así:
Nunca me gustó dar consejos. Siempre he creído en la libertad de cada uno para aprender la vida a su manera. Pero con los años una comprende algunas cosas.
Queridos jovenes, vuestros padres un día decidieron traeros al mundo sin manual de instrucciones. Improvisaron, se equivocaron, sacrificaron muchas cosas, intentando hacerlo lo mejor posible. Amadlos. Entendedlos. No es fácil ser padre ni ser madre.
Y queridos padres, no olvidéis que ser hijo también es difícil.
Todos llegamos creyendo que el mundo es sencillo hasta que la vida nos enseña que crecer también duele.
Hoy, a mi edad, miro hacia atrás y añoro a mis padres.
Y al mismo tiempo a mis hijos y me pregunto en silencio si lo hice bien.
Quizá todos estamos siempre en lo mismo: aprendiendo a querernos mejor. Escuchémonos.
Intentemos caminar, aunque sea un momento, con los zapatos del otro.
La vida es demasiado breve para no hacerlo.
Os quiero.

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