Ya habré visto Thi Mai: rumbo a Vietnam (2017) un par de veces o tres, y siempre me detengo en la carta que la hija de la protagonista –fallecida, aviso de spoiler– escribe para adoptar una niña vietnamita. Es un texto lleno de amor y de un deseo profundo de dar lo mejor de sí:
“Me dirijo a ustedes con el fin de expresarles mi deseo de adoptar a una niña de su país. Tengo veintiséis años, un trabajo estable, y el sueño de formar una familia. Quizá es porque he tenido la suerte de crecer dentro de una pequeñita, no somos muchos, pero muy grande en cariño. Y quizá por eso también me gustaría poder darle una a alguien que no la tiene. Sé que seré una buena mamá para esta niña, porque yo he tenido la mejor. A mí la mía me enseñó que en esta vida hay que procurar devolver todo lo bueno que has recibido y, por eso, quiero darle a mi hija todo el amor, la seguridad y la felicidad que me dio ella a mí... y que me sigue dando...”.
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| Cartel de la película |
Disponible en RTVE Play.

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