No recuerdo un solo mes de mayo en el que no haya vivido el Festival de Eurovisión como una cita imprescindible. Sin embargo, este año ha sido distinto: España no ha participado y muchos nos hemos quedado incluso sin la retransmisión convencional, teniendo que recurrir a plataformas como YouTube para seguir el evento. Dara, ganadora de Eurovisión 2026 La ausencia de España, junto a la de otros países como Países Bajos, Irlanda, Eslovenia o Islandia, pretendía enviar un mensaje político. Pero la pregunta es inevitable: ¿ha servido realmente de algo? Israel sí participó y, de hecho, alcanzó el segundo puesto con 343 puntos, mientras que Bulgaria se alzó con su primera victoria en el certamen. A la vista de los resultados, cuesta no preguntarse si esta decisión ha tenido algún impacto real más allá del gesto simbólico. Eurovisión nunca ha sido ajeno a la política. De hecho, desde sus orígenes ha reflejado tensiones, alianzas y posicionamientos entre países. Pretender lo contrar...
Un blog de Iker Peña Hernández