Muchos la consideran milagrosa, pero no lo es en todos los casos. Hablamos de la soja, uno de los alimentos más estudiados por científicos, médicos y nutricionistas desde hace décadas.
La planta de soja tiene su origen en las regiones centrales de China. Fue precisamente ahí donde se cultivó por primera vez hace unos seis mil años y desde donde se extendió al resto de Asia. Aquí en Europa su consumo se inició en la década de los 90 al tiempo que se desarrollaba la fobia por la grasa.
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Soja |
Y es que la soja posee buena fuente de proteína vegetal, vitaminas y minerales cruciales para reducir el riego de sufrir enfermedades crónicas.
¿Sabías que esta legumbre, de origen asiático, contiene los nueve aminoácidos esenciales para el organismo y eso la convierte en prácticamente imprescindible para vegetarianos y veganos?
Si en Asia se consume entera, en formato de grano y en productos obtenidos de ella de manera artesanal como el tofu, en Norteamérica y Europa se toman la leche, los texturizados y concentrados de proteínas.
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Brotes de soja |
La soja contiene lecitina y fitoesteroles, lo que ayuda a regular el colesterol LDL y la tensión arterial y beneficia al hígado. Además, es capaz de aminorar o eliminar los síntomas de la menopausia.
Los primeros estudios científicos relacionaban su consumo con el crecimiento de células cancerígenas, incluso se creía que afectaba a la fertilidad femenina e interfería en la función de la tiroides. Sin embargo, una de las investigaciones más serias publicada en la revista estadounidense Cancer asegura que esta legumbre no representa riesgo alguno de desarrollar cáncer de mama. Su ingesta, incluso, evita otros tipos de cáncer, como el de colon, por ser rica en fibra.
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Plantación de soja |
Importante: evitar el consumo de cualquier variedad de soja modificada o transgénica. Fijaos siempre en el etiquetado, ahí indica si lo es o no.
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