Érase una vez... Alicia que se perdió en el bosque del País de las Maravillas. Desesperadamente, intentó dar con un camino que la llevara a alguna parte. Fue corriendo de un lado para otro en el bosque. Cansada y casi sin respiración, llegó a un cruce de caminos. Asustada y ansiosa, se preguntó a sí misma:
–¿Qué sendero debo tomar? Ojalá hubiese quien me lo dijera.
Afortunadamente, divisó a lo lejos a un gato sentado en un árbol examinando con atención el cruce de caminos. Inquieta, le preguntó:
–Señor Gato, me he perdido en el bosque. Dígame, por favor, que camino debo tomar.
A lo que el gato respondió:
–Cariño, primero dime adónde quieres ir.
Confundida y atropellándose con las palabras, Alicia respondió:
–Bueno... señor Gato, no se lo puedo decir, porque yo misma no sé adonde quiero ir. Me he perdido. Por favor, sea amable y ayúdeme. Todo lo que quiero es llegar a alguna parte.
El gato replicó:
–Si no sabes adónde quieres ir, y lo único que deseas es llegar a alguna parte, todo lo demás no tiene importancia. Cualquier camino te llevará.
Fabula Alicia en el país de las maravillas
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