Hoy viajamos aún más atrás en el tiempo, a una tragedia que, precisamente, también tiene su canción. El 25 de mayo de 1938 Franco ordenó el bombardeo del Mercado de Abastos de Alicante en el momento de máxima afluencia. Su objetivo: matar al mayor número de personas posibles.
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Homenaje en la plaza del Mercado Central de Alicante |
En aquella masacre murieron más de 300 personas y un millar resultaron heridas. Ese fatídico sábado de mayo acudieron al mercado engañadas porque les dijeron que había sardinas frescas y alcachofas de la Vega Baja. Hablamos de un año de hambre y muchos hacían cola para pillar género.
El antiguo reloj del mercado marca la hora de aquel bombardeo, las 11:20, y fue guardado junto a la sirena que había en la fachada principal del mercado que avisaba de los bombardeos y que aquel 25 de mayo no sonó. Los sistemas de localización no detectaron a los nueve aviones italianos que entraron a la ciudad desde tierra. Las 90 bombas que lanzaron cumplieron con su fin: provocar muchos muertos.
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Alicante tras el bombardeo |
Desgraciadamente, han sido muchas las matanzas que provocaron los golpistas de Franco, aunque Picasso no las pintara ni las pusiera en el mapa. La novela 'Cuando ya no quede nadie' de la historiadora y escritora alicantina Esther López Barceló cuenta muchas anécdotas del bombardeo de Alicante.
Muchas de las víctimas fueron a fosas comunes y en 1947, en plena dictadura, el Ayuntamiento de Alicante levantó una cripta –ya restituida en Democracia– cuya inscripción decía: “Que Dios Nuestro Señor, siempre misericordioso, haya acogido piadosamente a quienes aquí reposan. Perdieron sus vidas por fatal accidente. Dediquemos una oración. 1938”.
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La lápida donde se menciona que fue un “fatal accidente” |
Desde 2010, la plaza del mercado se llama 'La plaza 25 de mayo'. El Ayuntamiento del PP se negó a poner la palabra “fascista” en la placa que recuerda la masacre porque la alcaldesa no quería herir sensibilidades. Seguramente porque pensaron que lo del mercado fue un fatal accidente y no una matanza de civiles. Al final tragaron con la palabrita y está escrita en la inscripción que hoy recuerda lo que pasó. Eso sí, sin mencionar a Franco ni a los golpistas. Es importante que recordemos esta y otras masacres para que no vuelvan a ocurrir.
Que horror!
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