miércoles, 28 de enero de 2015

Conectados las 24 horas

Está claro que las redes sociales han cambiado nuestros hábitos, nuestras relaciones personales, incluso nuestra forma de informarnos. Resulta extraño a día de hoy encontrar a jóvenes sin un perfil en Facebook, Twitter o Instagram, son reacios al uso de las nuevas tecnologías, algo totalmente entendible y respetable. Aun así, la gran mayoría posee alguna de estas tres redes, las más utilizadas en todo el mundo. Estas herramientas nos permiten estar más y mejor informados, compartir publicaciones y fotografías, y mantener el contacto con personas a las que no podemos ver a menudo. Sin embargo, el uso abusivo de estas redes puede provocar ansiedad, estrés y falta de concentración. No solo eso, también dependencia. Y es que estar continuamente conectados es una adicción. Ayer martes, sin ir más lejos, Facebook e Instragram dejaron de funcionar durante hora y media a nivel mundial a consecuencia de un cambio introducido por la propia compañía que afectó a sus sistemas. La caída del servicio fue una hecatombe y los usuarios mostraron su malestar a través de Twitter. Tan solo decir, que hay vida más allá de las redes sociales, de nuestras pantallas y que debido a esta nueva y peligrosa adicción del siglo XXI, nos perdemos pequeñas grandes cosas. Nuestros padres y abuelos han sobrevivido sin Facebook ni Twitter, incluso sin teléfonos móviles y aquí están, la mar de felices. Las redes sociales no dejan de ser una realidad virtual, no perdamos la costumbre de tomar café con nuestros amigos. 


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