viernes, 30 de enero de 2015

La olvidada crisis del ébola

Nuestra capacidad de olvido es inmensa. Desde que se curara la primera infectada de ébola en nuestro país, Teresa Romero, la enfermedad apenas ocupa lugar en los informativos y la prensa. Se dice que "a los franceses les interesa más su propio dolor de muelas que la muerte de un millón de chinos", un dicho aplicable a cualquier país ante la epidemia del ébola en África. Por suerte, y según la Organización Mundial de la Salud, la crisis podría estar entrando en su etapa final, y es que durante la semana pasada se registraron 99 nuevos casos, la cifra más baja desde junio de 2014. Aun así, la epidemia ya ha matado a 8.810 personas en África Occidental, de los que 488 eran trabajadores sanitarios. El número de infectados asciende a 22.092 y la tasa de mortalidad oscila entre el 54% y el 65% en los tres países más afectados. Y la vacuna que no llega. La OMS aseguró que dispondría de dos vacunas contra la enfermedad para el pasado mes de noviembre, los primeros ensayos en humanos acaban de empezar. 
Josep Pàmies, el payés de la Dulce Revolución de las Plantas Medicinales, tacha de asesina a la OMS. La planta Artemisia Annua previene y cura el ébola, pero la OMS prefiere prohibirla y patentar así la fórmula milagrosa. Y todo esto recobra sentido cuando descubrimos que la OMS está detrás de la industria farmacéutica. Hacen y deshacen a su antojo. La epidemia del ébola podría desaparecer en cuanto quisieran estos asesinos. 

Aunque ya no sea noticia en los medios, la crisis aún no ha terminado. Subrayar también la invalorable y necesaria labor de los trabajadores sanitarios y voluntarios, siempre dispuestos a ayudar a los demás. 

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