Vincent Van Gogh es uno de tantos artistas que no vendió un miserable cuadro en vida, pero hoy, afortunadamente, goza de un gran prestigio y sus pinceladas diagonales y gruesas son fácilmente reconocibles.
En la ciudad francesa de Arlés estaba solo y lo detestaba, por eso comenzó a utilizar su solitaria casa como “su musa”. De ahí a que en 1888 pintara El dormitorio en Arlés, que refleja su visión sobre la sencillez y la simplicidad de la vida cotidiana.
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El dormitorio en Arlés de Vincent Van Gogh |
En este cuadro, el artista transmite la tranquilidad de su dormitorio a través del simbolismo de los colores: los muros de un lila pálido, el suelo de un rojo gastado y apagado, las sillas y la cama de amarillo cromo, las almohadas y la sábana de un verde limón muy pálido, la manta roja sangre, la mesa anaranjada, la palangana azul y la ventana verde. Y es a través de éstos tonos como hace referencia a Japón, a sus crespones y a sus estampas.
El dormitorio en Arlés de Vincent Van Gogh se encuentra actualmente en el Museo Van Gogh de Ámsterdam. Lo que quizá no sepas es que su enorme legado artístico fue difundido gracias a su cuñada, la mujer de Theo. Así que sin Johanna, es muy probable que nunca hubiéramos visto El Dormitorio en Arlés ni La noche estrellada (1889) ni Los Girasoles (1888) de este genio que sí, se cortó la oreja.
Me encanta , tan poco feliz t atormentado sus pinturas son pura alegría en el color , me encanta Vicent.Gracias Iker
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