La Unión Europea no tiene ni una ni dos sedes, sino tres, y están repartidas en tres países distintos: Francia Bélgica y Luxemburgo. En Bruselas (Bélgica) se encuentra la sede política con 4.283 empleados, en Estrasburgo (Francia) se celebran los plenos una vez al mes, tiene además 128 empleados y en Luxemburgo están las sedes administrativas que cuentan con 2.395 empleados. La distancia que hay de Bruselas a Estrasburgo es de 435 km y de 218 km hasta Luxemburgo. Lo cierto es que una vez al mes el pleno se reúne en Estrasburgo, lo que supone el desplazamiento de 5.000 personas. Ocho camiones viajan además de Bruselas a Estrasburgo con documentos.
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Parlamento Europeo en Bruselas |
Abrir las puertas del Parlamento Europeo en Estrasburgo supone un coste de más de un millón de euros. 27.600.000 millones de euros es el presupuesto destinado a los gastos de los viajes de trabajo personal, la partida más elevada del conjunto de las sedes es la de mantenimiento y limpieza, con un coste total de 60,1 millones de euros anuales, el consumo de energía, la seguridad y la vigilancia también suponen otros 60 millones, un despilfarro sin medida alguna.
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Eurocámara de Estrasburgo |
Pero, ¿cuándo se decidió establecer la triple sede? En el Tratado de Roma de 1957, fue ahí donde se decidieron las funciones y las sedes del Parlamento, y en 1997 se ratificó en Ámsterdam la triple sede de la Eurocámara. El Parlamento Europeo era originalmente un órgano consultivo con 78 diputados y se creó para acoger la integración y gobernanza de los Estados europeos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. La Unión Europea recibió en 2012 el Premio Nobel de la Paz por dedicar seis décadas al progreso de la paz y la reconciliación, la democracia y los derechos humanos. Hoy, lo componen 751 eurodiputados y Francia, Bélgica y Luxemburgo defienden la triple sede porque es en estos países donde se encuentran.
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Parlamento Europeo en Luxemburgo |
Para acabar con este derroche de nuestro dinero público, en 2013 un 75% de los eurodiputados votaron a favor de una única sede, despilfarro que cifran en 200 millones de euros y 19.000 toneladas de CO2 anuales, aunque no sirvió de nada, porque solo los estados en los que se encuentran las sedes pueden modificar el Tratado de 1957. Estrasburgo, Bruselas y Luxemburgo no están por la labor de aglutinar las tres sedes en una sola. Y es Estrasburgo la que lo defiende con uñas y dientes, y es que sus hoteles y servicios se benefician mensualmente por la llegada de miles de empleados con los bolsillos llenos de dinero público.
Desde el Parlamento Europeo aplicaron recortes presupuestarios en los países miembros e incitaban a la austeridad y son ellos los que en plena crisis económica derrochan nuestro dinero público en una triple sede innecesaria que no solo afecta a nuestros bolsillos, sino también al medio ambiente. Ya es hora de que nuestros políticos se enteren de que son nuestros empleados, hay que poner freno a este despilfarro sin sentido.
Vaya!! Qué interesante y que buena información sobre este tema. Y luego desde Europa quieren que en España nos apretemos el cinturón... Y no malgastemos tanto!! Menudo ejemplo!!
ResponderEliminarEs vergonzoso, los ciudadanos ahogados hasta el cuello de tantos recortes, mientras ellos viven entre el lujo y la prepotencia. Y encima no podemos parar este dispendio, será posible.
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