martes, 2 de junio de 2015

El mundo está lleno de buenas personas

Soy un convencido de que las personas son buenas por naturaleza y que el paso de los años, el entorno y las experiencias nos van enseñando a ser malos. Afortunadamente, la inmensa mayoría de las personas somos afables, intentamos ayudar a los demás sin esperar nada a cambio. Hay historias que son dignas de ser contadas y que apenas han trascendido a los medios. He aquí algunas de ellas:

Hace tan solo unos días, un multimillonario sueco, Johan Eliasch, compró casi 200.000 hectáreas (1.600 kilómetros cuadrados) de bosque en el Amazonas a una compañía maderera con la única intención de salvar los árboles. Eliasch estaba harto de ver a los políticos hablar y no hacer nada, por eso se hizo con uno de los lugares más hermosos del bosque de la Amazonia. En 2005 ya adquirió una parte de la selva brasileña. Su anhelo de proteger el medio ambiente le llevó a fundar la organización Cool Earth, encargada de mantener contactos con las comunidades locales y proteger los bosques de todo el mundo. Además durante cuatro años fue consejero ambiental del primer ministro británico Gordon Brown.

Johan Eliasch
Hay más. Un atleta alavés, Iván Fernández, no quiso ganar un cross a un rival que se había equivocado de meta. Mutai, medallista olímpico en Londres 2012, lideraba la carrera y creyó haberla terminado porque pensó que ya había llegado a la meta. Al no hablar castellano no entendía que la gente le decía que siguiera porque aún faltaban varios metros. Fernández, de 24 años, lo alcanzó y en vez de aprovechar la situación, se dejó ganar. Sin duda, un gesto de honradez y deportividad.

Iván dejándose ganar por Abel Mutai 

Un bombero estadounidense se convirtió también en un auténtico héroe a través de las redes sociales, tras rescatar y reanimar a un gato atrapado en un incendio. Tras entrar en la casa, envuelta en llamas, el bombero encontró al gato casi asfixiado por el humo, lo sacó al exterior y le practicó maniobras de reanimación hasta que el gato reaccionó. Cory Kalanick es además conocido por su blog "El bombero vegano", donde documenta su preparación para correr maratones, recauda dinero para causas benéficas y habla de la alimentación vegana.

Cory Kalanick brinda primeros auxilios al pequeño gato
Emotiva es también la historia del niño de 6 años que construía pozos de agua en África. Es el caso de Ryan Hreljac, un joven canadiense que empezó a recaudar dinero con el objetivo de crear fuentes de agua para los menos favorecidos. Todo comenzó cuando una de las profesoras de Ryan le explicó en clase que en África no podían ir al colegio por la escasez del líquido elemento, lo que le pareció totalmente injusto. Sus padres se ofrecieron a pagarle una pequeña cantidad a cambio de que hiciera las tareas del hogar, pero no fue suficiente y se puso a trabajar en su comunidad, cortando el césped a sus vecinos, vendiendo limonada, e involucrando al barrio y al colegio. Finalmente, consiguió el dinero y se pudo construir el primer pozo en África. Ryan (1991) y su fundación ya han construido 878 pozos, ayudando así a más de 800.000 personas.

Ryan Hreljac en uno de sus pozos

El mundo está lleno de buenas personas, si no las encuentras sé una de ellas. Hace falta más gente como esta.

Una joven egipcia enseña a leer al hijo de un vendedor

Un hombre enseña a su mujer tras sufrir un derrame cerebral

Un hombre afeita gratis a cambio de un abrazo

3 comentarios:

  1. Tienes razón Iker, yo estoy convencida que hay mucha más gente buena que gente menos buena....

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  2. Aunque ahora ayudar a los demás sin nada a cambio no esta de moda. Algun día volverá a estarlo .

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