Sus atractivos colores y formas atraen a niños y mayores. Las golosinas, más conocidas como "chucherías" son para muchos una tentación irresistible. Lo cierto es que ya forman parte de la dieta infantil, algo que preocupa a médicos y nutricionistas. Las golosinas apenas aportan nutrientes y sí excesivas calorías. Están compuestas, sobre todo, de azúcar -sacarosa-, aunque también de glucosa, fructosa, gelatina, espesante y productos de origen vegetal. Cuentan además con ácidos, especialmente cítricos para potenciar su sabor. Su contenido proteico es pobre y no contienen ni vitaminas ni minerales. No solo no aportan nada al organismo, sino que además en el momento en el que se aumenta su consumo disminuye el resto de ingestas y los nutrientes que necesita el niño.
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Una niña intenta alcanzar el bote de golosinas |
Las chucherías saladas tampoco son saludables. Son productos hechos a base de cereales con cantidades variables de grasa y sal. Incluyen una pequeña cantidad de proteínas, un 45% de hidratos de carbono y un 50% de grasas.
A muchos de nosotros nos encanta comer dulces y caramelos, pero hemos de tener en cuenta que no aportan nutrientes esenciales, suelen emplearse sustancias añadidas que contribuyen a aumentar su atractivo (color, sabor...) aditivos que en ocasiones son de dudosa calidad y procedencia, y disminuyen el apetito a la hora de las comidas. Además es recomendable lavarse los dientes después de cada ingesta para evitar la aparición de caries, y es que estos azúcares son fermentados por las bacterias de la placa dental y contribuyen a la formación de esta enfermedad.
Una de las quejas más frecuentes de las asociaciones de consumidores es que las golosinas carecen de un envoltorio individual para una mejor conservación e higiene, ya que es un producto que por su formato se tiene que vender a granel.
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Gran variedad de golosinas |
Desmitifiquemos también algunas falsas creencias sobre las golosinas. Éstas no están hechas de petróleo y nunca lo estuvieron. El petróleo es tóxico, no se come y tiene sustancias cancerígenas. En España se producen y consumen ingredientes seguros para la salud.
Y sí, existen alternativas para disminuir el consumo de chucherías, tales como los helados de frutas caseras, las frutas deshidratadas (dátiles, pasas, papaya, arándanos...), los frutos secos (nueces, almendras...) y el chocolate negro con un mínimo del 70% de cacao.
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Frutas deshidratadas |
Lo mejor, limitar el consumo de golosinas y aperitivos salados, consumirlos tan solo de forma ocasional en cantidades muy pequeñas y no usar las chuches como premios. Aun así a nadie le amarga un dulce de vez en cuando.
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