viernes, 24 de julio de 2015

Las flores también se comen

Las flores han estado presentes en culturas culinarias de todo el mundo desde tiempos ancestrales, y es que se consumen desde hace ya unos miles de años. En España es una práctica poco generalizada frente a países como México, Francia o Perú, aunque grandes chefs españoles apuestan por su consumo y no como elemento decorativo, sino por la infinita variedad de aromas y sabores que aportan a sus platos. El éxito está en saber combinar el plato con las flores.

Flores comestibles
En total hay 250 especies de flores comestibles. Pocas se cocinan, las del calabacín son una excepción. En México e Italia se elaboran rellenas y rebozadas, aunque también se pueden tomar en forma de tempura. 

Diez flores comestibles
Pero ojo, las de floristería y jardínes son tóxicas para el consumo, se cultivan con gran cantidad de pesticidas para que se conserven más tiempo con buen color y aspecto. Por eso, deben cultivarse de forma ecológica. Además, solo se ingieren los pétalos. Las flores deben manipularse con cuidado y es recomendable lavarlas con agua antes de su consumo. La lista de flores comestibles es extensa. Entre las más apreciadas y utilizadas se encuentran la flor de menta, las begonias y los claveles. Aquí, las flores más utilizadas son rosas, violetas, dientes de león, hibisco, jazmín, girasol y la de calabaza. También hay flores que comemos sin darnos cuenta como el brócoli, la coliflor, el cebollino, la alcaparra, las margaritas o el sauco que son de uso habitual. Su aroma y color son dos indicadores de calidad y a temperaturas de 4º C se pueden conservar unos siete días. 

Ensalada de flores
En 2003 expertos israelíes desarrollaron flores comestibles de rosas y claveles con un valor similar al de la lechuga. La begonias combinan bien con ensaladas; la caléndula acompaña a caldos y bebidas; el sabor de los pensamientos recuerda a los guisantes; los claveles desprenden aroma y son adecuados para macedonias de frutas; la lavanda se utiliza en platos de carne como pollo o conejo, también para preparar natillas o flanes y la de violeta para elaborar caramelos e infusiones. Pero la rosa es de las más usadas en alimentación por su agradable perfume, su sabor y color. Las flores de rosa se utilizan para ensaladas, tartas y salsas.

Caramelos de violeta
El consumo de flores no se puede considerar como una fuente principal para la alimentación del ser humano, sin embargo las flores comestibles sí que tienen virtudes y beneficios para la salud. Contienen vitaminas del grupo A y B, betacarotenos, licopenos, y componentes como polifenoles o fitoquímicos. Las rosas y el diente de león son ricas en antioxidantes, las violetas tienen hierro, las capuchinas contienen licopeno, la lavanda contiene vitamina A, calcio y hierro, y las flores de cebollino vitamina C, hierro y azufre. 

Invernadero de flores
Tendemos a relacionar su consumo con la alta cocina, pero en casa también podemos elaborar platos más sabrosos y nutritivos con flores. 

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