lunes, 9 de mayo de 2016

TTIP: del secretismo absoluto al debate

¿Qué sabemos del TTIP? ¿Será bueno para nuestro país? ¿Quiénes lo apoyan? ¿Por qué se está negociando con tanto secretismo? ¿Cuándo entraría en vigor?

El TTIP es un acuerdo de libre comercio e inversiones que se negocia en secreto entre EEUU y la Unión Europea y que se encuentra en fase de negociación desde 2013. Hasta el momento, todo lo que sabemos al respecto es gracias a las filtraciones por parte de Green Peace Holanda, el llamado TTIP-leaks. 

El TTIP Transatlantic Trade and Investment Partnership en sus siglas en inglés, gira en torno a tres áreas fundamentales: la eliminación de las barreras arancelarias actuales para liberar el mercado, la cooperación destinada a eliminar aquellas normas, reglas y leyes que puedan limitar la libre competencia entre ambos mercados y la creación de mecanismos para evitar la creación de barreras al libre mercado en el futuro. 

TTIP, acuerdo de libre comercio e inversiones entre EEUU y la UE
El objetivo de este acuerdo secreto no es otro que facilitar la comercialización de bienes y servicios entre ambos socios, reduciendo así las limitaciones legales actuales. 

¿Es beneficioso este tratado? Depende para quién. Lo es para las grandes multinacionales (industria automovilística, textil...) y fondos de inversión a ambos lados del atlántico. Pero el tratado de libre comercio es un acuerdo perjudicial para la mayoría de la población: agricultores, ganaderos y consumidores. Y es que el susodicho tratado presenta amenazas al medio ambiente y a la seguridad alimentaria. 

La legislación estadounidense, por ejemplo, es muy inferior a la europea y permite el uso de hormonas y medicamentos en la ganadería (pollos lavados con cloro) o los transgénicos en agricultura. 

El controvertido acuerdo limita además las decisiones democráticas de los estados. Beneficia a los especuladores y pretende intensificar la crisis, las políticas de austeridad y las privatizaciones. Su implantación, prevista para antes de que acabe el año, supondría un deterioro en el terreno social, laboral y medioambiental sin precedentes. 

Las sospechas de millones de personas estaban en lo cierto
Por si esto fuera poco, el TTIP también persigue conceder a las grandes corporaciones transnacionales y fondos de inversión el derecho a demandar a los gobiernos soberanos a través de los tribunales de arbitraje privados al margen de los tribunales nacionales e internacionales de Justicia. 

¿Lo apoya España? PP, PSOE y Ciudadanos sí; Podemos, no. ¿Y el resto de países europeos? En Holanda, los opositores al TTIP ya recogen firmas para someter el acuerdo a referéndum. En Alemania solo uno de cada tres votantes de la CDU (el partido conservador que lidera Merkel) apoya el acuerdo comercial y en Francia, ahora, se muestran contrarios al tratado tras el rechazo mayoritario de la sociedad. 

No hay duda de que estamos ante un tratado comercial que protege y refuerza a grandes empresas norteamericanas y europeas frente a un mercado de 800 millones de consumidores. 

Yo digo NO al TTIP y a los pollos lavados con cloro, ¡que se los coman ellos! 

No al TTIP

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