jueves, 17 de noviembre de 2016

Los siete chakras del cuerpo humano

Según el hinduismo y algunas culturas de Asia los chakras (círculos o discos) son centros de energía situados en el cuerpo humano. En el plano físico, los chakras tienen influencia en nuestra actividad a través del funcionamiento de las glándulas endocrinas que afectan al funcionamiento corporal, el balance mental y la integridad emocional. Los chakras almacenan y transmiten la energía universal y dan forma a los diversos aspectos de nuestra vida. Sirven para revitalizar el cuerpo energético y biológico. 

Los siete chakras del cuerpo humano
Los siete chakras del cuerpo son: muladhara (raíz), svadishthana (sacro), manipura (plexo solar), anahata (corazón), vishuddha (garganta), ajna (tercer ojo) y sahasrara (corona).  

Chakras y colores
El primer chakra se encuentra en la base del coxis. Es la raíz del ser, la conexión más profunda de nuestro cuerpo con la tierra. Con este chakra asociamos el instinto animal que todo ser humano lleva, el instinto de supervivencia. 

Debajo del ombligo está el chakra del sacro. Este segundo chakra trata el tema de la sexualidad. Balanceado, magnificamos nuestra creatividad y encanto, de lo contrario tenemos dificultades para solucionar problemas y eso daña nuestro ego. 

Un poco más arriba del ombligo se encuentra el chakra del plexo solar, que nos provee de poder y deseo. Cuando este se encuentra en equilibrio logramos nuestras metas; su desequilibrio causa sentimientos de inseguridad. 

El chakra del corazón nos llena de amor, confianza y paz. Las palabras de otros, por muy dañinas que sean, no afectan a nuestra autoestima. Nos queremos a nosotros mismos. 

El chakra de la garganta se encarga de nuestras necesidades de una sana comunicación. Nos ayuda a comunicar nuestro deseo de una forma entendible. 

El chakra del tercer ojo, justo en medio de las cejas, nos da una visión más clara de lo que nuestros ojos físicos ofrecen. Es donde reside nuestra alma. En este chakra también está la claridad de pensamiento y análisis. La imaginación, los ideales y los sueños. 

Por último, el chakra de la corona, nos conecta con nuestro ser supremo. Se relaciona con el cerebro y la glándula pineal; es el centro de la sabiduría y la espiritualidad. Este chakra se activa plenamente cuando realizamos un trabajo espiritual profundo. 

1 comentario:

  1. EStimulemos,pues la glándula pineal,trajemonos espiritualmente a nivel profundo,practicando la compasión, la escucha profunda el perdón y la plena conciencia. En nuestras vidas.

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