viernes, 15 de mayo de 2015

Pequeños, pero matones

El acoso escolar no es un fenómeno nuevo, el psicólogo Dan Olweus fue el primero que estudió sobre el tema en su país, Noruega, en 1973 y a partir de 1982 se volcó en el estudio del suicidio de tres jóvenes en ese año. En Europa ya se estaba trabajando en los países nórdicos, también en Inglaterra, donde existen tribunales escolares. En España no hay estudios oficiales hasta 1999, y junto a Estados Unidos es pionera en programas de prevención. A veces hay personas que no cumplen con sus deberes y hacen daño a los demás, entonces puede producirse una situación de maltrato. 

Un grupo de niños aislan a una compañera de clase
El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, físico o verbal producido entre escolares. Al menos, uno de cada cuatro jóvenes en España sufre acoso escolar y los casos siguen aumentando debido al ciberacoso. Y es que los insultos y las vejaciones van más allá del horario escolar. La mayoría de los maltratadores recurre a las redes sociales para humillar a sus víctimas mediante la violencia verbal. Según los expertos, el bullying implica tres componentes clave: un desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima, la agresión por un acosador o grupo que intenta dañar a la víctima de modo intencionado y un comportamiento agresivo hacia una misma víctima de forma reiterada. Además existen diferentes tipos de acoso escolar, como el bloqueo social (aislamiento y su marginación), acciones de hostigamiento (desprecio, falta de respeto y desconsideración), manipulación social (distorsionan la imagen social de la víctima), coacción (conductas que pretenden que la víctima realice acciones contra su voluntad), exclusión social (buscan excluir la participación del niño), intimidación (consumir emocionalmente al niño mediante una coacción intimidatoria) y la amenaza a su integridad. 

Un niño marginado por sus compañeros
Hay casos en todo el mundo, afecta tanto a niñas como a niños y está presente en colegios públicos y privados. Muchas de la víctimas viven el maltrato en silencio. Los casos más extremos acaban en suicidio. En 2004, Jokin Zeberio, de 14 años, se tiró al vacío con su bicicleta desde lo alto de la muralla de Hondarribia, venía sufriendo acoso desde hacía años por parte de un grupito de "compañeros".  Este hecho hizo sonar la alarma social, política y educativa. Lamentablemente no pararon el fenómeno. 

Dos niños increpando a otro
Lo más importante es tomar medidas al respecto, tales como prevenir, detectar, mediar y resolver. Los niños y niñas maltratadas a menudo están tristes, se sienten mal, les da vergüenza no ser lo bastante valientes, y a veces pueden pensar que tienen la culpa de lo que les pasa. Las víctimas que se encuentran en una situación de maltrato tienen que intentar mantener la calma, no responder de la misma forma que sus acosadores, intentar hablar amistosamente, abandonar el lugar y hablarlo con alguien, ya sean padres, profesores o compañeros de clase. Denunciar o quejarse de una situación de maltrato no es "chivarse", es defender un derecho fundamental y trabajar para mejorar la convivencia. 


Todas las personas tenemos derecho a ser bien tratadas. Instituciones, colegios e institutos luchan contra los pequeños matones. Save The Children España también trabaja para acabar con el acoso escolar porque considera que todos los niños y niñas tienen derecho a ser protegidos de todas las formas de violencia y al desarrollo de su potencial de aprendizaje en un ambiente seguro. No permitamos ningún caso más de violencia escolar, ante el acoso escolar, tolerancia cero. 

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