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Abuelito dime tú

La siempre tierna, alegre y entrañable Heidi con la que crecimos varias generaciones de niños y adultos acaba de cumplir 42 años como dibujo animado, 136 desde que la escritora suiza Johanna Spyri creara sus aventuras en 1880. Libro que fue traducido a más de 40 idiomas. Y es que, ¿quién no conoce sus aventuras en la montaña y en la ciudad? ¿Quién no ha tarareado alguna vez el Abuelito dime tú o pronunciado sus ya célebres ¡Peeeedroooo! y ¡Claaaaraaaa!? 

Heidi en los Alpes
Heidi es una niña de 5 años. Huérfana desde muy pequeña queda al cuidado de su joven tía Dete. Es su tía la que le lleva a las montañas suizas a vivir con su abuelo. Al principio su abuelo no está muy contento de tener que cuidar a la niña pero la alegría y ternura de su nieta hace que poco a poco vaya cambiando su carácter. 

Heidi, Pedro, Clara, su abuelito y copito de nieve, la cabra de Pedro
Heidi descubre las montañas y no quiere irse. Conoce a un pastorcillo, Pedro, su gran amigo. Sin embargo, y para desgracia de todos, su tía vuelve para llevársela a Frankfurt. Allí conoce a Clara Sesemann, una niña que no puede caminar, y pronto se hacen amigas. En este nuevo ambiente Heidi tiene que soportar a la institutriz de Clara, la señorita Ronttenmeier. Cuando por fin se vuelve a reunir con su abuelo y Pedro en las montañas, recibe la visita de Clara. Heidi aprende a hacer ejercicios para que su amiga pueda andar. Es en los últimos capítulos cuando Clara se pone en pie y vuelve a caminar. 

Heidi y Clara
La historia de Heidi no solo resalta los valores humanos, sino también el amor por la naturaleza. Pero en la serie pasaban cosas muy extrañas. La protagonista siempre iba en mangas de camisa aunque viviera en los Alpes, la leche de cabra estaba tan buena que no hacía falta hervirla ni pasteurizarla, todos sobrevivían a base de pan, leche y queso, Pedro y Heidi podían dar vueltas y vueltas sin marearse y había un columpio colgado de las nubes. 

Pedro y Heidi dando vueltas
Llamadme curioso pero, ¿cómo podía subirse y bajarse de él? El columpio en cuestión tarda 9 segundos en dar un recorrido completo y haciendo cuentas con el tiempo de oscilación, mediría la friolera de 20,25 metros. 

Heidi montada en su columpio
La afamada serie japonesa fue la primera serie de animación que se emitió en España en 1975, aunque las generaciones de los 80, 90 y 2000 también disfrutamos de sus aventuras. Tal fue su éxito que en la región de los Alpes, cerca de la frontera con Liechtenstein y Austria se encuentra Mainfeld (Heidiland), una recreación de la casa del abuelo de Heidi. 

Sin embargo, el afamado personaje fue censurado en Turquía por enseñar las enaguas. Debido a su enorme popularidad, la inadaptación de un niño a la vida urbana se conoce como el "síndrome Heidi". Además, tanto en Japón como en España se vendió gran cantidad de merchandising, incluido un casete con sus pegadizas canciones. 

Muñecos de Heidi
Los dibujos animados de ahora nada tienen que ver con los de antes, no son ni mejores ni peores, simplemente distintos. Acordaos sino de todas las labores que Heidi hacía con tan solo 5 años. Hoy me despido canturreando la archiconocida canción de esta fantástica e irrepetible serie histórica, iolere iu iu iolere iu iu...

Comentarios

  1. Es una serie que ha encandilado a tres generaciones y generaciones venideras seguro que también. En la vida hay que tener ilusión y esta serie lo facilita

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    Respuestas
    1. ¡A mí me encanta! Con alegría e ilusión todo resulta mucho más llevadero.

      Un saludo.

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  2. Uy, era mi serie preferida y es que además de ser preciosa, se empezó a emitir cuando apareció la televisión en color y creo que sólo se puede apreciar los colores tan fantásticos que tenía la serie, cuando antes la has visto en blanco y negro.
    En mi casa todavía teníamos la tele en blanco y negro, pero mis vecinos de arriba ya la tenían en color, así que mi hermana y yo nos subíamos los sábados después de comer a su casa.
    ¡Vaya colorido! El fucsia de la falda de Heidi, sus coloretes redonditos, el verde de las montañas, esos cielos tan azules, esos blancos blanquisimos, las ropas de los protagonistas, las flores... Para mi era algo extraordinario poder disfrutar de esas tonalidades. En fin, creo que obligamos un poco a mi padre a que nos comprara la tele en color.
    En aquella serie, no había muchos efectos especiales, pero fue muy especial el efecto que produjo en mi.
    ¡Ay, vaya recuerdos!
    Mayte

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    Respuestas
    1. Fue una serie preciosa que resaltó valores culturales y educativos.

      ¡Gracias por comentar, Mayte!

      Eliminar
  3. Fue una serie preciosa, no como las que ahora ven nuestros niños, con protagonistas violentos y/o groseros,si crecen viendo en la tele series que despiertan sus valores y la ternura en su corazón serán adultos mejores, o por lo menos eso es lo que yo pienso. Carmen

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Actualmente hay de todo. Las hay educativas, que aportan valores y principios morales como Peppa Pig, Jelly Jam y Caillou, aunque también las hay violentas que influyen negativamente en el comportamiento de nuestros niños. En Los Simpson, por ejemplo, hay un alto contenido violento, serie de animación que se emite en España desde 1991.

      El problema no es que haya series con protagonistas violentos y/o groseros, sino que haya padres y madres que permitan que sus pequeños los vean. La educación es de padres a hijos.

      Un saludo, Carmen.

      Eliminar

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