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Adolescentes a los 40

Son adultos de 30, 40 y 50 años que visten zapatillas converse, vaqueros desgastados y camisetas de su grupo musical favorito, piensan que educar a sus hijos no está reñido con comportarse, hablar y actuar como cuando tenían 17 años, y les gusta jugar en todos los sentidos. Hablamos del fenómeno 'adultescente' (adulto+adolescente), jóvenes de treinta y tantos o más que se han tomado demasiado en serio eso de seguir siendo ellos mismos y vivir la vida a su manera. 

Niños grandes
Los conocidos como 'adultescentes' son ya el grupo demográfico más grande en España. Se trata de los 8 millones de personas que en su día pertenecieron a la famosa Generación X, fruto del baby boom, y que hoy están llegando a los cuarenta años. Es el grupo de mercado más atractivo para la publicidad, y es que gastan su dinero como si fueran adolescentes, sobre todo en ocio. 

Los 'adultescentes' disfrutan más viendo los dibujos animados que sus propios hijos y están al tanto de todos los capítulos que ya han repetido quinientas mil veces. Además tienen su propia colección de muñequitos, cómics, películas y series de televisión y juegan a la consola como si no hubiera mañana. 

Los "niños eternos" son responsables y trabajadores, aunque muchos comparten las mismas actitudes que los Peter Pan, aspectos como postergar el momento de tomar decisiones importantes: casarse, tener hijos o vivir en casa propia. Son hombres de treinta y tantos o cuarenta que siguen jugando a la PlayStation; mujeres de cuarenta y tantos que siguen vistiendo como auténticas quinceañeras; adultos que niegan el paso del tiempo. 

Adultos juegan a la PlayStation
Hoy, el fenómeno de los adultos que parecen niños es global y se extiende por todo el mundo. Los 'adultescentes', la mayoría hombres, no solo llevan el niño que todos llevamos dentro, sino que también lo llevan por fuera. 

Resulta curioso ver a mayores que se resisten a dejar de ser niños, mientras los más pequeños desean ser adultos lo antes posible. Muchos ven la 'adultescencia' como algo positivo, pero esta tendencia también tiene sus riesgos al no valorar la experiencia de los adultos mayores. 

Creo que nadie es tan bueno ni tan malo como para juzgar la vida de los demás. Dejemos que se diviertan, puede que no tuvieran infancia o solo quieran volver a sorprenderse. 

'Adultescente' jugando

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