lunes, 16 de marzo de 2015

Un país devastado por la guerra

Son ya cuatro años de bombas, de dolor, de miedo... y Siria no puede más. La guerra civil siria ya es considerada como "la mayor tragedia de nuestra era". Esta salvaje guerra de difícil solución ha causado más de 200.000 muertos, de los que 10.000 han sido niños, y casi cuatro millones de refugiados, repartidos en 40 países. 

Un hombre llora mientras sostiene el cuerpo de su hijo 

En la guerra civil siria también han sido asesinados al menos 81 profesionales del periodismo mientras cubrían el conflicto, según el recuento del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés). Solo la guerra de Irak se ha cobrado la vida de más informadores, pero "Siria está rápida y trágicamente alcanzándola", asegura el Comité. Y en Alepo, donde ahora viven unas 300.000 personas cuentan con la única asistencia sanitaria de 97 médicos, no todos con la formación completa. El actual conflicto bélico sirio comenzó al calor de las primaveras árabes. Las primeras protestas fueron pacíficas, muchos jóvenes sirios hartos de la represión y la corrupción del régimen alauí de la familia Asad, se manifestaron para pedir más democracia y libertad. Pero a diferencia de Túnez, Egipto y Libia, cuyos líderes fueron derrocados, Bachar Al Asad continuó como presidente y aquellas marchas pacíficas acabaron convirtiéndose en una interminable y dolorosa guerra civil. 

Las bombas destruyen la ciudad siria de Alepo

Al Asad, actual presidente de Siria, lleva en el Gobierno desde el 2000, tras suceder a su padre quien presidió Siria durante 30 años hasta su muerte. Fue en agosto de 2013 cuando el régimen sirio usó un intenso bombardeo con armas químicas en las zonas controladas por los rebeldes en torno a la capital, Damasco. La Coalición Nacional Siria (CNFROS) denunció que al menos 1.300 personas murieron en el ataque, muchos de ellos niños y algunos bebés de meses. Aquel arsenal químico de Siria salió del país para ser destruido en el Mediterráneo. Una treintena de países aportaron fondos y medios de transporte, además de apoyo logístico, para llevar el arsenal a la costa siria. EEUU y Rusia llegaron a un acuerdo que no incluía medidas de sanción a Siria, y la ONU confirmó "inequívocamente" que se usaron armas químicas en Siria. 
A la dramática situación siria hay que añadirle el sangrante avance del Estado Islámico, y es que sus métodos de asesinato son incluso peores que los de la dictadura de Bachar Al Asad. En 2013 el EI instauró un califato en Irak y Siria, y a ojos de la comunidad internacional el conflicto sirio es ya un mal menor. Su objetivo es acabar con el EI y no buscar una solución a la guerra civil siria. Su presidente, Bachar Al Asad no está dispuesto a marcharse, es por ello que ayer el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, anunció que su país tendría que negociar con Al Asad para poner fin al conflicto. "Al final tenemos que negociar...todos coinciden en que no hay solución militar, solo hay una solución política", aseguró Kerry en una entrevista.
Los datos son escalofriantes, cerca de 11 millones de sirios, la mitad de la población, se ha visto obligada a dejar sus casas, cuatro de cada cinco sirios viven en la pobreza y la esperanza de vida que antes de la guerra alcanzaba los 76 años, apenas llega a los 56. 
No podemos mirar para otro lado, la población siria llora de dolor y nadie hace nada por parar esta barbarie. Basta ya de tanta denuncia, menos palabras y más hechos.

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