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Autoestima a golpe de bisturí

En la actualidad resulta inevitable familiarizar la cirugía plástica con la aspiración a la perfección física pero, aunque parezca todo lo contrario, ya se realizaban este tipo de intervenciones estéticas en la Antigüedad, como la reparación de una fisura en el labio superior o la reconstrucción de orejas heridas. Aun así, fue en la Primera Guerra Mundial cuando aumentó esta clase de cirugía para reconstruir a millones de heridos todo tipo de graves lesiones, desde narices destrozadas, labios alterados, hasta mandíbulas desencajadas. 

Mujer con manos de doctores y jeringas
Hoy, existe en todo el mundo un creciente interés por mejorar ciertas partes del cuerpo de la forma más rápida y sencilla posible. Es por eso que muchas personas deciden acudir a centros de estética para lograr ese cuerpo perfecto tan deseado. Quieren parecerse a esa famosa actriz internacional, a la modelo del momento o al futbolista que aparece en ropa interior en una popular campaña publicitaria. 

La empresaria y modelo Kim Kardashian
Todo es operable, no hay nada que se le resista al bisturí: nariz, pómulos, orejas, labios, pecho, brazos, caderas, glúteos... Esa locura enfermiza de parecerse a Elsa Pataky o a Jon Kortajarena no ha hecho más que aumentar el número de operaciones estéticas en nuestro país. 

España es uno de los países donde más nos gusta pasar por los quirófanos para mejorar nuestras "pequeñas imperfecciones", solo por detrás de Estados Unidos, Brasil, México y Alemania. Cada año se realizan en nuestro país alrededor de 65.000 intervenciones de este tipo. Operaciones que han disminuido entre un 15 y un 18% debido a la crisis. El aumento de pecho sigue siendo la cirugía más demandada -16.000 operaciones, el 25% del total-, le sigue la liposucción y la blefaroplastia (rejuvenecimiento de párpados). Ellos se hacen el 12% de las cirugías de estética. 

La actriz Elsa Pataky, antes y después de operarse el pecho
Las operaciones más solicitadas por el público masculino son la liposucción, la blefaroplastia y la rinoplastia (cirugía de la nariz). La mayor parte de este tipo de cirugías responde a cuestiones de autoestima para sentirse mejor y más seguro con uno mismo. Curiosamente, el cuello y las manos que son las primeras zonas del cuerpo que reflejan el paso de los años son los grandes olvidados. 

Son muchísimas las famosas que han pasado por quirófano para "mejorar" o cambiar su aspecto: Nicole Kidman, Renée Zellweger, Mariah Carey, Victoria Beckham, Isabel Preysler y Elsa Pataky, entre otras. Ellos lo hacen menos, aunque tampoco se libran: Brad Pitt, Tom Cruise, Cristiano Ronaldo o el actor estadounidense Mickey Rourke. Isabel Preysler ha debido de hacer un pacto con el diablo, porque a sus 64 no aparenta el paso del tiempo. 

Cristiano Ronaldo tras pasar por quirófano
Boquiabierto me quedé al ver el rostro nuevo y sin expresión de la actriz Renée Zellweger, mucho más guapa y natural antes de la cirugía. Qué decir del exagerado y operado pecho de algunas famosas como la mujer de David Beckham, cuya delantera no se ajustaba a su extrema delgadez. Se puso y se quitó pecho varias veces. 

Renée Zellweger antes y después de operarse el rostro
Victoria Beckham con mucho y menos pecho
Miedo es lo que transmite el rostro de Mickey Rourke, sus excesos y la adicción al bisturí se le fueron de las manos. 

Mickey Rourke, irreconocible tras su adicción al bisturí
Sin olvidarnos del curioso caso del ya fallecido Michael Jackson, que nació negro y murió siendo blanco, alucinante. El aspecto de estas "estrellas" influye en los más jóvenes y son modelos a imitar para bien o para mal. 

Dudo que el bisturí sea la solución a una baja autoestima. Antes de someterse a una intervención de este tipo hay que preguntarse porqué y para qué. Quizá la solución a esta problemática sea quererse, valorarse y aceptarse como uno es. Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida. 

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